Hacer brillar las ciudades inteligentes

Neveras que te gestionan la lista de compra. Luces que se enciendan y apagan automáticamente cuando estás de vacaciones para que parezca que haya alguien en casa. Sistemas de inteligencia artificial activados por la voz que pueden contestar casi cualquier pregunta inmediatamente, además de gestionar tus llamadas telefónicas y reproducir tus canciones favoritas. Hace no tanto tiempo, todo esto habría sonado a ciencia ficción pero hoy, la tecnología existe y su presencia es cada vez más habitual en el hogar.

El que todo esto esté pasando es consecuencia principalmente del auge del Internet de las Cosas, es decir, la conexión a Internet de objetos y dispositivos de uso diario. Pero su potencial es mucho mayor; especialistas en urbanismo alrededor del mundo están construyendo ciudades enteras con esta conectividad como eje central. Estas urbes nuevas y modernas, habilitadas para Internet, se conocen como Ciudades Inteligentes.

De momento son pocas, pero su número va creciendo. En Corea del Sur, por ejemplo, se ha construido una Ciudad Inteligente desde cero llamada Songdo, caracterizada por una conectividad universal.

Todo está conectado, desde el sistema de reciclaje hasta el aparcamiento, y se optimiza continuamente. Muchas viviendas disponen de un sistema de vídeo que puede utilizarse para seguir clases de yoga o hablar con amigos en otros puntos del planeta. Los gestores municipales también pueden analizar los datos y mejorar la calidad de vida de los residentes, respondiendo a las necesidades detectadas sin que sea necesario consultar directamente a los ciudadanos.

 

Una visión del futuro

Dependiendo de la percepción que uno tenga de las nuevas tecnologías, puede parecer un sueño futurista o una preocupante visión distópica, pero el objetivo global es facilitar la vida a los residentes. También puede contribuir a mejorar la seguridad ciudadana, además de la sostenibilidad medioambiental. Volviendo al ejemplo de Songdo, todos los faroles están equipados con cámaras. Por lo tanto, si se comete un delito, será más fácil seguir los movimientos de los delincuentes, al mismo tiempo que se iluminan las calles que más lo necesitan, a las horas que más hace falta.

Las ciudades convencionales también se inspiran en estas plazas modernas y conectadas. Muchas ciudades europeas ya están implantando sistemas de aparcamiento más modernos, con EasyPark en la vanguardia tecnológica.

Sin embargo, hay otra cara de las ciudades inteligentes de nueva construcción. Cuando se construyen barrios enteros desde cero, tienden a seguir unos patrones muy determinados. Edificios de acero con fachadas acristaladas, parques con líneas depuradas y geométricas, un diseño arquitectónico ultramoderno. Aunque el urbanismo moderno tiene sus adeptos, muchos opinan que le faltan personalidad y cultura. No hay edificios centenarios que contemplar ni callejones adoquinados que recorrer.

 

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Parking Art

Por eso, EasyPark ha lanzado una iniciativa llamada Parking Art. Su objetivo es insuflar un poco de cultura en edificios y estructuras donde antes solo había un muro sin nada o una losa de hormigón. En distintas ciudades alrededor del mundo, hemos trabajado con artistas y autoridades municipales para dar vida a espacios que antes pasaban desapercibidos.

De hecho, se trata de hacer más habitables las ciudades. Un objetivo que se integra perfectamente en la misión de EasyPark. Utilizando la aplicación para móviles, la gente puede pasar más tiempo en lugares fascinantes, viendo y haciendo cosas fantásticas. A través de Parking Art, ayudamos a crear más lugares que enamorarán a las personas que los visiten.

En Stavanger, Noruega, por encargo de EasyPark, un artista pintó un mural en la fachada lateral de un antiguo aparcamiento, transformando instantáneamente una estructura gris y envejecida en un lienzo de hormigón. Hubo otro proyecto en Génova, cuyo Ayuntamiento autorizó a distintos artistas a pintar las columnas sobre las que se sustentaba un paso elevado. EasyPark colaboró con Alex Senna para pintar la Columna 61, de nuevo infundiendo color y cultura en una obra de ingeniería civil envejecida y deteriorada.

Pero todo esto va de mucho más que pintar paredes. Se trata de transformar lo ordinario en extraordinario, ofreciendo a las comunidades locales algo de que pueden sentirse orgullosas y a los visitantes una visión distinta de la ciudad.

Las ciudades inteligentes son fuente de inspiración para las ciudades más antiguas en términos de conectividad, pero estas selvas urbanas de nueva construcción también pueden aprender mucho de sus homólogas de más solera. La tecnología puede ayudar a dinamizar barrios antiguos, haciendo más eficiente su gestión y la vida más cómoda para sus habitantes, pero una ciudad es mucho más que eso. Si las ciudades inteligentes pueden asumir la necesidad de arte y cultura con el mismo entusiasmo que han acogido las nuevas tecnologías, serán sin lugar a dudas ciudades del futuro.

Crear un lugar donde la gente puede vivir y trabajar es fácil; pero hacen falta proyectos como éstos para crear una comunidad.