Restar para sumar

Se calcula que de aquí al año 2050, unos 6.000 millones de personas vivirán en entornos urbanos. En otras palabras, tres cuartas partes de la población global vivirán en ciudades. Cuesta imaginar la magnitud de los problemas que comportará concentrar tanta gente en tan poco espacio, en términos de contaminación, coste de la vida y congestión vial. El modo en que consigamos transformar nuestras ciudades, desde el modelo convencional que existe desde hace siglos hacia versiones modernas que asuman estos cambios, definirá cómo será nuestra vida. La clave está en priorizar transformaciones inteligentes que aligeren la carga que deben soportar las ciudades hoy y también en el futuro. Una de estas transformaciones es la digitalización de los bienes físicos, por ejemplo, reducir el número de parquímetros de prepago y sustituirlos por versiones digitales.

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¿Por qué debemos reducir el número de parquímetros en las calles?

Cualquier persona que haya tenido que aparcar un coche en los últimos 30 años ha utilizado un parquímetro en algún momento. Introduces monedas en el parquímetro, se imprime un ticket que muestra hasta qué hora puedes aparcar tu coche y dejas el ticket en un lugar visible encima del salpicadero. Con este método, los conductores tienen que intentar acertar durante cuánto tiempo necesitarán el estacionamiento. Si yerran en el cálculo, tendrán que volver al coche e insertar más monedas o arriesgarse a que les multen por sobrepasar el límite de aparcamiento. Los revisores de estacionamiento también deben inspeccionar el ticket que exhibe cada vehículo. Cuando alguien ha aparcado en una zona de tiempo limitado, el revisor debe marcar el neumático del vehículo con una tiza y luego volver más tarde para comprobar si el vehículo sigue allí. La administración de los parquímetros de prepago es intensiva en recursos. Reducir el número de parquímetros incrementa la eficiencia y reduce los recursos necesarios para mantenerlos en funcionamiento.

 ¿Cuánto cuesta explotar un parquímetro?

En primer lugar, son máquinas caras. Un parquímetro nuevo cuesta entre 8.000 y 10.000 euros. Y en cuanto a los costes de administración – mantenimiento, seguro, manejo de efectivo, sustitución de los rollos de papel, electricidad, comunicación de datos, actualizaciones de software, software backend y seguro de vandalismo – tanto si el propietario es el ayuntamiento o una empresa privada, supone un desembolso entre 1.500 y 3.000 euros al año por máquina. Dado el elevado coste de adquisición de un parquímetro nuevo de alta calidad, es vital determinar cuántos realmente hacen falta. De todos modos, está claro que comprar y mantener un parquímetro es caro.

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¿Cómo se explica que reducir el número de parquímetros hace que las ciudades sean más eficientes?

En el pasado, el sistema funcionaba: ante la obligación de pagar por el estacionamiento, hay que mostrar el justificante, el ticket. Pero en el mundo digital de hoy, eso ya no convence. Sobre todo cuando la alternativa elimina gran parte del trabajo improductivo asociado a los parquímetros y aporta tanto valor. La nueva ciudad inteligente se mueve impulsada por datos, ofreciendo información que ayuda a todos los actores – ciudades, operadores y conductores – a tomar decisiones informadas que incidan positivamente en el conjunto. Para las ciudades y los operadores, los datos ayudan a optimizar los precios, la zonificación, el inventario y las restricciones.

 Pero no se trata solo de mejorar la experiencia de estacionamiento; se trata de insuflar vida en el ecosistema digital de las ciudades de modo que satisfaga las necesidades de sus ciudadanos, reduzca los costes de infraestructuras, mejore el tránsito y la eficiencia en la aplicación de la normativa.  

¿Qué ofrece EasyPark para ayudar a potenciar el ecosistema digital de las ciudades a través de una reducción en el número de parquímetros?

EasyPark ofrece una solución polifacética que puede definir cómo funciona este nuevo ecosistema. El primer paso es ampliar las alternativas de pago por teléfono móvil, como la aplicación EasyPark, que permite a los conductores poner en marcha, parar o prorrogar el estacionamiento desde el móvil, a la vez que las ciudades y los operadores eliminan los costes asociados al manejo de pagos manuales. Estos datos fluyen hacia un espacio digital que recoge todo lo que llega desde el sistema de aparcamiento digital, transfiriéndolo a un servidor en la nube que permite una gestión eficiente en configuraciones con múltiples proveedores.

De este modo, se puede reducir el número de parquímetros físicos y sustituirlos por parquímetros digitales, paralelamente a la implantación creciente de las aplicaciones móviles. Esto a su vez ayuda a impulsar el avance de la digitalización, generando datos de más calidad que aporten una visión más completa de la ciudad o del garaje. Con esta información, se puede guiar a los conductores directamente a las plazas de aparcamiento libres, ya sea en la calle o en parkings vigilados. Por otra parte, los responsables del aparcamiento acceden a una macro visión de todos los activos relacionados con el aparcamiento, armonizando todo el proceso y potenciando la gestión de la movilidad urbana.

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¿Hay algún sitio donde se haya aplicado con éxito esta fórmula? ¿Dónde?

Sí. En Copenhague, Dinamarca, la penetración del aparcamiento pagado por móvil ronda el 90% y hoy, el ecosistema del aparcamiento es 100% digital. Originalmente, la ciudad tenía 1.510 parquímetros en las calles. De estos, 798 fueron convertidos en parquímetros digitales sin ticket y los 712 restantes fueron convertidos en stands informativos, que ayudaron al ayuntamiento a comunicar sus normas y reglamentos en materia de aparcamiento directamente a los ciudadanos en la calle, incluso después de reducir el número de parquímetros. De este modo, se pudo acelerar el proceso de digitalización, a la vez que se aseguraba que todo el mundo tuviera acceso a la información necesaria. Incluso las personas que no son usuarias de smartphones, como algunas personas de edad, disponían de información en los stands informativos sobre cómo pagar el aparcamiento con el móvil.

 Y en Halmstad, Suecia, se desplegó un sistema de integración similar, incrementando el porcentaje de usuarios que pagaban el aparcamiento desde el móvil desde el 3-4% el año pasado hasta el 40% este año, y la cifra sigue aumentando cada mes. En la primera mitad de 2018, los ingresos derivados de los parquímetros disminuyeron en tres millones de coronas (285.000 euros), mientras los ingresos por aplicaciones móviles aumentaron en la misma cantidad. Los conductores quieren y pueden migrar sus transacciones de aparcamiento al dominio digital.

 Ciudades como Copenhague y Halmstad ya están demostrando que, simplemente restando parquímetros, el resultado es un entorno urbano más eficiente y más ágil, un entorno que necesitamos hoy y también en el futuro para sobrevivir. EasyPark ha ayudado a numerosas ciudades a reducir el gasto en parquímetros de prepago y sustituirlos con stands informativos y parquímetros digitales.

 Nuestra dilatada experiencia asegura una transición sin complicaciones. Díganos cómo le podemos ayudar a Usted también.